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- Reportaje: Funcionarios que se creen graciosos

Por Olivier Acuña

México es conocido internacionalmente por su surrealismo, por sus burocracias kafkianas y absurdas, pero tambièn por su humor fremte a la tragedia, lo cual es bueno por un lado, pero vergonzoso e inaceptable por el otro.
Chistes como el que surgió despuecito de la fatal explosión de San Juanico en noviembre de 1984, para algunos sería gracioso para otros no. El caso es que murieron muchas personas sorprendidas por la arrasante tragedia ocurrida en la madrugada, quedando literalmente carbonizadas, y la rehabilitación del luegar tardó mucho tiempo.
En diciembre, luego de la navadidad empezó a correr el humor negro:
“Sabes por qué Santa Clos no le trajo nada a la gente de San Juanico?”
No, contestaba uno.
“Porque no recogieron su desmadre después del reventón (fiesta)”.
En septiembre de 1985, un fuerte sismo, que tuvo una serie de secuelas, dejó una estela de destrucción y muerte en la Ciudad de México, pero el humor no se dejó esperar:
“¿Sabes cuál es¨ el santo de todos chilangos?”
“No, ¿cuál?”
“San Goloteo”.
Ja ja.
Después del fenómeno natural trágico, llegaron a México a mostrar su solidaridad el Presidente estadounidense Ronald Reagan y su esposa, Nancy.
Miguel de la Madrid y la Primera Dama los recibieron y le dice Paloma a su similar norteamericana:
“Pásele güerita, no se fije en el tiradero”.
Y claro es que no tuvieron tiempo de barrer porque habían problemas en el edificio sede del PRI, ya que se estaba desmoronando debido a tantas movidas chuecas y no del terremoto, sino de sus afiliados. J aja.
Asimismo, el gobierno hizo campaña para inyectar positivismo a la población capitalina y a todos los autos oficiales se les pegó en su ventana trasera una leyenda que leía:
“México sigue en Pie”….dras.
Podríamos escribir un libro con todas las gracias de nosotros los mexicanos, pero no es el objetivo, sino que se debe concienciar cada quien hasta donde se puede llevar el humor y hasta donde deja de ser gracioso y donde mas bien empieza a ser un reflejo de la ineptitud o de la apatía de funcionarios tan importantes como Guillermo Ortiz Mayagoitia., presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
El caso es que mis abogados formularon un escrito de queja para enviar directamente a Ortiz Mayagoitia por recomendación de Gustavo Vizcarra, jefe del departamento jurídico de la SCJN hace tres años, posiblemente hoy todavía lo sea.
El titular de la Suprema Corte contestón en más de 10 cuartillas con una análisis, según él muy profundo, en el que no sólo me tildó de persona con sed de venganza en contra de sus súbditos, sino que remató de la siguiente forma insultante, humillante, burlona y vergonzosa para él:
“…por lo tanto mi conclusión es que lo que procede (en este caso) es que no procede”.
Será correcto que alguien de su nivel conteste de esa forma?, pero que tal el Fiscal Especial de la PGR para Agravios Cometidos contra Periodistas, el Doctor Octavio Orellana Uriarca.
Y habrá de enfatizarse que es doctor en jurisprudencia, supuestamente una especialista en leyes, quien incluso tiene varios libros en su haber.
El le manda, en contra de todo protocolo, reglamento, ètica y simplemente sentido común, la copia de oficio interno de la Procuraduría General de la República a Amada Karina Carrillo Jacobo, mi esposa, en donde él le informa a la Secretaría de Acuerdos que el caso de Olivier Acuña Barba ha sido desechado por su oficina.
Citas textuales del funcionario:
“En respuesta a sus indagaciones con respecto al caso del periodista Olivier Acuña Barba, quiero informar que el expediente ha sido desechado y rechazado porque la fiscalía a mi cargo se dedica a investigar crímenes cometidos contra periodistas y no por periodistas”.
¿Habrá humor en decir que no investiga un hecho, habiendo contestado como si hubiera investigado?, no creo, sino que resulta ser una completa equivocación y grave por parte de Orellana porque primero el no es juez y segundo dijo que no investiga, por lo que resulta, esto sí, gracioso por que el es experto en jurisprudencia y debe saber que la usurpación de funciones es un delito.
Tercero y último yo no había sido sentenciado y cuando lo fui, resulté absuelto.
El doctor dio una segunda razón para encestar mi caso:
“Además, Olivier Acuña no ha podido demostrar que es periodista”.
Esto como dos años después de que habían aceptado mi caso y le habíando dado el número de Averiguación Previa Número 4 y pese a que sí les demostré por todas las vías y formas posibles que era periodista internacional, ya que incluso había trabajado para agencias de noticias estadounidenses como editor y corresponsal en México, además de haber formado parte de los equipos fundadores de el prestigiado diario Reforma y de las famosas noticias 24 horas por cable de Televisa, ECO.
El Gobernador de Sinaloa, Jesús Aguilar Padilla y sus asistentes no se quedaron muy atrás, ya que le escribí cinco cartas al señor explicando que yo estaba siendo víctima de una conspiración que hasta el momento probaba tener sus raíces en la Procuraduría General de Justicia del Estado de Sinaloa.
Describí incidentes adversos con una serie de altos mandos, empezando por el Procurador y advertí que yo temía por mi vida, ya que incluso me habían mandado sicarios con malas intenciones a mi casa.
Claro, algunas cartas se escribieron después de que fui torturado desde la cárcel. La oficina del Gobernador me respondió con unos oficios de dos líneas que me recomendaban presentarme a la Dirección de Averiguaciones Previas para aclarar mi situación, lo cual era un poco difícil estando preso y segundo, pues me había quejado de esa dirección, ya que uno de los titulares que ha tenido a lo largo de mi conflicto fue precisamente el ahora fallecido Jorge Valdez Fierro, mismo que dirigió el operativo mediante el cual se me levantó ilegalmente y violentamente para torturarme.
Las respuestas absurdas, irresponsables y vergonzosas no han sido servidas solamente a mí, de eso estoy seguro y lo comprobé mediante la lectura de cientos de expedientes durante mis vacaciones forzosas en la pentitenciaria de Culiacán.
Es entonces lamentable y triste pensar que en México todavía estamos muy lejos de una verdadera democracia en donde las institutciones se dediquen con ética a servir a los que los mantienen en el poder: nosotros los mexicanos contribuyentes.
Debería ser un propósito de año nuevo de todos nosotros hacer valer nuestra fuerza y nuestro poder como masa popular y como votantes, y en pocas palabras, jefes de todos los jefes, porque somos los electores los que contratamos a los presidentes y sus súbditos
Asì que no hay que olvidarnos de que tanto pecan los corruptos y los ineptos como los que los dejan ser o peor aún les entregan su voto.