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- Recomendación de la CEDHS caso Olivier Acuña

- Introducción de Olivier Acuña
- Recomendación completa y original de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Sinaloa

Desde que siendo el Procurador General de Justicia del Estado de Sinaloa, Luis Antonio Cárdenas Fonseca, me dejó en claro que aceptaba la recomendación nada más para sacudirse de encima a la Comisión Estatal de Derechos Humanos, pero que no estaba de acuerdo con ella porque le afectaba políticamente y por eso en la misma carta en la que acepta la resolución, argumentó en base a absurdos y falsos que se había cometido un error al creerme por mi sola palabra.
Desacredito al Dr. Rolando Altamirano, psicólogo de la CEDH, quien practicó estudios sobre mi persona durante tres días extenuantes, durante los cuales me grabó detalle a detalle mi versión de los hechos. Esto se repitió durante los tres días y luego me pidió que lo escribiera con mi puño y letra.
Sin embargo, ridículamente el Procurador dijo que dos expertos médicos legistas en la materia de tortura de Periciales de la PGJES, me habían realizado un estudio a fondo y concluyeron que no había ningún indicio de que yo hubiera sido torturado.
Lo absurdo es que el resultado del famoso estudio ocupa dos líneas, es decir, una 20 palabras. La revisión duró menos de un minuto, durante el cual un médico somnoliento me abrió la boca y me preguntó que si yo había sido torturado, a lo cual contesté que no, ya que iba muy bien acompañado por cinco de los elementos que me habían maltratado.
Eso fue todo, pero lo más absurdo es cuando Cárdenas Fonseca señaló que yo había ido voluntariamente a declarar y a periciales.
Entonces, cuestiono si fui voluntariamente, ¿porqué el inepto defensor de oficio sólo me hizo la siguiente pregunta durante mi declaración ante un agente del ministerio público?:
“¿Olivier, fuiste torturado?”. Yo debí responder, claro que no, vengo voluntariamente. Sin embargo, contesto con un simple no, porque de nuevo estaban rodeándome los torturadores.
Ahora, si fui voluntariamente a periciales, caemos en la misma estupidez, de que no debió preguntarme si fui torturado, porque voy por mi propio albedrío.
A lo largo de su aceptación de la recomendación, Cárdenas Fonseca no hace más que decir mentiras y contradecirse de un párrafo a otro.
Y tuve razón, porque hoy 29 de enero de 2009, el expediente de investigación en contra de los torturadores contiene las mismas tres fojas con las que empezó hace casi tres años. No han declarado a uno sólo de los policías criminales y de hecho tengo conocimiento de que siguen trabajando como si nada.
Eso sí, el jefe de los torturadores, un ex policía corrupto y abusivo, Jorge Valdéz Fierro, quien fue contratado de nuevo por Cárdenas Fonseca para hacer sus trabajos sucios, fue castigado por no cumplir con su objetivo en mi contra, entre otros muchos errores. Le retiraron un día a su escolta para asesinarlo una semana después.
Por si esto no es suficiente para comprobar que no hay disposición mínima del Gobierno de Sinaloa para luchar contra las violaciones a los derechos humanos por parte de sus elementos policiales, el Gobernador de Sinaloa se suma a las barrabasidades. Jesús Aguilar Padilla declaró hace unas semanas que la tortura no era problema en el Estado, al tiempo que abundaban en los medios de comunicación reportes emitidos por la CEDH que indicaban todo lo contrario.
Pero el Gobernador ya me había demostrado su posición de ignorar este problema, ya que le escribí varias cartas pidiéndole ayuda antes de que me torturaran. En mis misivas le advertía que elementos corruptos de la PGJES me tenían amenazado y bajo hostigamiento permanente. Le aclaré con lujo de detalle que ya había acudido a la Ministerial y a la misma Procuraduría buscando una solución, y él me contesta refiriéndome de regreso a la Procuraduría.
Después de torturado y encarcelado injustamente, le mandé otra carta informándole de los hechos y lo que hizo fue referirme irresponsablemente de regreso a la Procuraduría.
En el caso de Derechos Humanos, me han dejado en claro que realmente son inoperantes. No quiero ofender a nadie, pero realmente es un gasto inútil del erario público, ya que no tiene ningún peso lo que hacen. Yo sigo bajo amenaza y me dicen que ellos ya no pueden hacer nada, ni porque la Procuraduría se está limpiando con las hojas de las recomendaciones emitidas en contra de ellos.
Existe una ley de derechos humanos que ellos interpretan como les da la gana y yo les entiendo, saben que el Gobierno es demasiado corrupto y violento, por lo que no hay que meterse mucho con ellos.
Allí está el resultado claro de lo que sucede. La CEDH quedó acéfala durante casi un año después de que el profesor Oscar Humberto Loza Ochoa fue despedido sin justificación como ombudsman poco después de insistir sobre mi caso y muchos otros.
Ante el incumplimiento de la resolución, existe un recurso ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos y sinceramente lo digo y con toda la experiencia maldita en mi haber. No vale la pena recurrir a estas instancias. Ahora entiendo a muchas otras personas que se abstienen de denunciar y de defenderse ante abusos similares y es que resulta un desperdicio de dinero, tiempo y un desgaste moral el intentar obtener ayuda de estas instancias, ya que sí se esfuerzan, pero por encontrar la forma de rechazar, descartar todas las denuncias posibles.
Y alégale al Umpire. Ellos tiene la sartén por el mango y por más que uno les recite sus propias leyes, ellos encuentra la forma de desmentirle a uno, ya sea diciendo “es que tú no eres abogado y no entiendes como funciona”.
Yo sólo tengo una pregunta para todos: ¿qué entienden por incumplimiento de una resolución o como es igual, qué entienden por cumplimiento de una resolución?
Ridículamente, la CNDH, en argumentos de Mauricio Farah Gebara y de Armando Torres Sassia, aseguran que el cumplimiento de una recomendación es el simple hecho de aceptarla y de abrir un expediente.
Pues les contesto que “qué fácil la tienen, porque aceptan entre dientes y abren un expediente que hunden en sus archivos hasta el fondo donde nunca los vuelven a tocar por segunda ocasión.
Y así es como resulta incoherente mantener a centenares de empleados bien pagados en las comisiones estatales de derechos humanos al igual que la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Mejor les diría a los ridículos y corruptos políticos, que por mí se pueden robar ese dinero también, por lo menos que sirva de algo.

A continuación haga clic sobre el enlace para ver completa la recomendación de la CEDH: o en la columna a la derecha en el índice sobre la penúltima nota.

http://olivier.websitum.com/recomendacion-de-la-comision-estatal-de-derechos-humanos-en-el-caso-olivier-acuna/